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Introducción

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Introducción

Cuando vemos una casa sabemos que alguien la construyó, que tuvo un principio. Cuando vemos un árbol sabemos que un día sus raíces se fueron extendiendo en la tierra, el tronco fue creciendo y sus ramas formándose poco a poco. Al igual que la casa, el árbol tuvo un principio. No existía antes pero ahora existe.

Lo mismo sucede con los animales. Un día vemos la gata del vecino bien gordita y pronto nacen sus gatitos. No existían antes, pero un día nacen y los vemos jugando en el vecindario; también ellos tuvieron un principio.

Pero ¿cómo se formaron los primeros árboles, o los primeros animales que caminaron sobre la tierra? Y ¿qué podemos decir de todos las demás objetos que nos rodean, el Sol, la Luna y las estrellas? ¿Desde cuándo existe el mundo?

En este libro consideraremos estas preguntas. Investigaremos cuestiones sobre el tema, preguntas que son importantes pues es natural que queramos saber sobre el origen de nuestro mundo. Es muy natural que nos interese saber desde cuándo existe el hombre sobre el planeta, cómo llegamos, y sobre todo… por qué existimos.

No todos están de acuerdo en cómo se originó el mundo y cuándo empezó todo. Unos piensan que todo se originó hace muchísimo tiempo, hace unos trece mil millones de años de acuerdo a las proyecciones más recientes. Según ellos todo empezó con una gran explosión que llaman el “Big Bang”. “Big Bang” es una expresión en inglés, usada para referirse al sonido fuerte de una gran explosión.

Según esas personas, todo lo que existe ahora estaba concentrado en un puntito tan pequeño como la cabeza de un alfiler, hasta un día en que explotó lanzando toda la materia y energía que hoy forman el universo. De las nubes de átomos, materia y energía se fueron formando poco a poco las estrellas y también nuestro Sol, la Luna y nuestro planeta Tierra.  Ese pensamiento o hipótesis se conoce como “la evolución”, pues propone que las cosas a lo largo del tiempo fueron evolucionando de lo simple a lo complejo.

En El Principio

Hipótesis De “La Evolución”

De acuerdo a los proponentes de la hipótesis de la evolución...

Todo lo que existe ahora estaba concentrado en un punto muy pequeño. Un día explotó, y de esa explosión apareció el universo.

Pero, ¿será posible que de una explosión se haya producido todo el orden y la belleza que observamos en nuestro universo?

De una explosion

 

 




 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Otro aspecto, muy importante en la hipótesis de la evolución, es que propone que todas las cosas se fueron formando por procesos fortuitos o aleatorios, no de acuerdo a un diseño o plan establecido. Un proceso fortuito o aleatorio es un fenómeno que no está guiado por un ser inteligente, de hecho no obedece a ningún plan o diseño racional.

Por ejemplo, el arreglo de veinte bolitas de vidrio con las que suelen jugar los niños, que cayeron de una mesa en el patio empujadas por el viento, es resultado de un proceso fortuito. El viento las empujó, sin ningún plan de organizarlas en el suelo de cierta forma. El arreglo de las canicas así tiradas en el suelo, es un arreglo fortuito, aleatorio.

Usted, en cambio, puede tomar esas veinte canicas, y ponerlas en el suelo formando una estrella de cinco puntas. En ese caso la estrella habrá sido formada no por un proceso fortuito, sino de acuerdo a un plan establecido, el plan de un ser inteligente, usted.

Un proceso furtuito

Los proponentes de la hipótesis de la evolución dicen que el planeta Tierra fue formado hace unos cuatro mil millones de años. Luego se fueron formando las plantas y animales, hasta que finalmente se formó la raza humana. Según ellos, los hombres venimos del mono.

Si las cosas sucedieron de acuerdo a la evolución, y no de acuerdo a un plan establecido por un ser inteligente, entonces explicar el propósito de nuestra existencia es un esfuerzo vano. Si todo existe por procesos fortuitos, y no de acuerdo a un plan y propósito inteligente, entonces el ser humano es resultado de accidente, y no habría verdadero significado para nuestras vidas.

El creacionismo propone, contrario a la evolución, que el universo que nos rodea fue creado por un Ser inteligente de acuerdo a un plan y propósito específicos. Ese Ser, a quien se le llama Dios, es un Ser muy superior en inteligencia y poder a los seres humanos; Él es el Creador de todo el universo.

Algunas personas religiosas han tratado de armonizar la hipótesis de la evolución con la Biblia. Ellas piensan que el universo y el hombre se formaron de acuerdo a lo que enseña la hipótesis de la evolución, sólo que dan un paso más, declarando que el origen del “Big Bang es el Dios de la Biblia.  Esta posición sobre orígenes, la de que Dios creó el universo por medio de procesos fortuitos, accidentales, se conoce como “evolución teísta”.

En este estudio veremos que el respaldo científico de la evolución es realmente muy débil. Además observaremos que la evolución teísta es incompatible con la revelación bíblica; y mostraremos que el creacionismo es una posición muy lógica y aceptable dentro del campo de la evidencia científica. Tal vez le sorprenderá saber que el creacionismo es la hipótesis que mejor explica la existencia de nuestro universo.

El material lo presentamos en dos partes. En la primera parte veremos el tema principalmente desde el punto de vista lógico natural, basándonos en la observación, y la evidencia natural y física que nos rodea. En la segunda parte lo analizaremos desde el punto de vista lógico espiritual, a la luz de la revelación bíblica. En dicha sección no sólo hablaremos de nuestro origen, sino también de nuestro destino.

Antes de finalizar la introducción deseo alentar al lector en su interés por la materia. Es muy refrescante saber que hay personas en nuestro tiempo que se detienen en medio de la carrera frenética de la vida para pensar críticamente, buscando entender mejor el origen y propósito supremo de nuestra existencia.

Sabiendo que la persona de espíritu joven, genuino y valiente, aun el verdadero científico, no está más comprometida con una posición específica que con la verdad, le invito pues a que, con la mente abierta, me acompañe en un recorrido por el fascinante tema de los orígenes. Confío que esta jornada la encontrará además de retadora, productiva e iluminadora, tanto intelectual como espiritualmente.

No nos entretengamos más, ¡empecemos nuestra emocionante exploración!

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